La obra “No resucitar” plantea una reflexión sobre la muerte a partir de la convergencia entre cuerpo, tecnología y literatura digital. El acceso a la obra mediante un código QR tatuado en la muñeca del autor pretende considerar al cuerpo simultáneamente como soporte, interfaz y umbral de acceso a la obra. El tatuaje, tradicionalmente asociado con una inscripción permanente, conduce a una pieza que alude precisamente a la desaparición.
El texto “No resucitar”, repetido en tres columnas, introduce una estética vinculada a los videojuegos mediante una tipografía reconocible de ese universo. La referencia al Game over introduce una ironía sobre la existencia entendida como juego: si la vida puede imaginarse como una partida, la muerte constituye su interrupción definitiva, pero también la imposibilidad de reiniciar. En ello también se concentra la programación. Las palabras aparecen y desaparecen mediante glitches, lo que produce una escritura inestable que parece luchar por permanecer visible. El error digital, concebido como colapso en la transmisión de información, busca sumar a la significación: cada aparición del texto puede interpretarse como una pulsación, un último intento de presencia, mientras que cada desaparición evoca el debilitamiento de la vida.
“No resucitar” trabaja sobre las propiedades materiales de la literatura digital para considerarlos como elementos de significación. La obra no solamente habla de la muerte: invita a que el lector experimente, en la intermitencia de sus palabras, una escritura que pareciera agonizar.
Juan Calderón Baiocchi
2025
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